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Acompañamiento individual
El acompañamiento individual es un espacio seguro y de confianza que brinda apoyo y escucha con el fin de clarificar, comprender y orientar mejor lo que está sucediendo en ese momento vital de la persona que pide ayuda terapéutica, además de ayudarle a ver con más claridad lo que pueda estar limitando, y así pueda encontrar, nuevas vías de salida para su bienestar, ademas de ayudar a eliminar sufrimiento.
Se convierte además en un espacio de autoconocimiento, donde la persona va adquiriendo una mirada más amplia y auténtica de sí misma. Se trata de prestar atención no solamente a lo psicológico, sino también, a lo emocional y a lo corporal a través de la conciencia ampliada de la respiración, el movimiento, ya que desde el enfoque humanista prestamos, atención a todo lo que está sucediendo.
¿Para que sirve?
- Comprender mejor lo que está pasando y cómo abordarlo.
- Identificar y gestionar emociones difíciles, a veces contradictorias y/ o confusas.
- Desarrollar la Conciencia corporal. Ayudando a despertar los sentidos, incluyendo la propiocepción, e interocepcción.
- Tomar conciencia de hábitos, patrones y formas de actuar. Ampliando el conocimiento del propio carácter para evitar que nos maneje mecánicamente y aprender a manejarlo a favor.
- Acompañar momentos de cambio difíciles o de bloqueo y malestar.
- Tratar asuntos pendientes que están bloqueando el movimiento.
- Mejorar la relación con una misma haciéndola más amable y consciente. Trabajando así el aspecto de la soledad.
El proceso terapéutico se adapta a la necesidad de cada persona, a su ritmo y a su momento vital, entendiendo la terapia como un camino hacia una mayor presencia, claridad y conexión con una misma, obviamente dirigido a un mejor estado de Salud.
Puedes acudir a terapia tanto por una dificultad concreta que quieras abordar, o un momento vital, difícil y complejo de transitar, como para iniciar un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal. No es necesario estar mal para acudir a terapia. Al contrario, dado su carácter preventivo, acudir cuando no nos aprieta el malestar puede ayudarnos a realizar cambios y movimientos que cuando tenemos angustia nos resultan más complejos aún.
“Prevenir, es curar”
Ambas formas de acompañamiento son igualmente válidas y pueden ir transformándose a lo largo del proceso.



